INTRODUCCIÓN

SIGLO XX (1930-1970)

En 1930 con la caída de Primo de Rivera, aumenta la alteración del clima político y social. El rey Alfonso XIII abdica y se exilia. En 1931 se proclama la II República. Un gobierno de izquierdas, presidido por Manuel Azaña, realiza profundas reformas en la estructura del Estado que, sin embargo, desembocan en la guerra civil (1936-1939). Las consecuencias son funestas: división del país en dos bandos, destrucción por doquier, odios, venganzas, muertes (Lorca, Unamuno, Antonio Machado), dispersión y exilio de intelectuales y escritores (Juan Ramón Jiménez, León Felipe, Rafael Alberti, Enrique Díez-Canedo). 

En los años 40, España sufre las consecuencias de la contienda fratricida y el aislamiento internacional por su afinidad ideológica con los vencidos (Alemania e Italia) en la II Guerra Mundial. El mundo se divide en dos bloques: EE.UU. y la URSS, representantes del capitalismo y del socialismo. Una corriente de angustia existencial invade Europa ante el enfrentamiento de estas potencias, que desemboca en la llamada guerra fría y en el peligro inminente de padecer otra guerra mundial durante las décadas siguientes.

36España tiene que adoptar una economía autárquica y sufre los llamados años del hambre. La escasa cultura está controlada por los censores, que salvaguardan los principios políticos, religiosos y morales del régimen, evitando la entrada de ideas avanzadas, corrientes vanguardistas y libros. Se persigue a los intelectuales y a la Institución Libre de Enseñanza, se expurgan bibliotecas y las librerías apenas tienen libros. La consecuencia es el aislamiento del exterior y la interrupción del discurrir literario del país, pues no se conoce lo que escriben los exiliados ni los autores extranjeros.

En los años 50 se produce una distensión entre los dos bloques y Europa inicia una recuperación económica, ayudada por EE.UU. con el Plan Marshall, y crea organismos como el Mercado Común (1957). España se beneficia de esta recuperación, inicia una leve apertura y establece contactos exteriores que le reportan el ingreso en la O.N.U. (1955). Esto unido al turismo, las inversiones extranjeras y la actividad industrial produce una mejoría económica, que coincide con la aparición de la clase media, las primeras protestas universitarias y obreras (1956) y la emigración del campo a la ciudad y a Europa.

La reanudación del contacto con la cultura europea trae aparejada una menor rigidez de la censura, que propicia la aparición de editoriales, la apertura de librerías y una mayor difusión de libros. Se leen a escritores extranjeros hasta entonces prohibidos y se retoma el seguimiento de la evolución seguida por la literatura europea, donde los escritores españoles encuentran nuevos enfoques.

etaEn los años 60 continúa la distensión, iniciada en la década anterior, entre las dos potencias. La clase media se afianza por el aumento de salarios y mejoras asistenciales. Occidente entra en la sociedad de consumo. España experimenta un fuerte crecimiento por la llegada masiva de capital extranjero. Se llega al pleno empleo, se realizan numerosas obras públicas, aumenta el turismo, se produce un cambio de mentalidad y el país se sitúa entre los primeros países industrializados.

El progreso material en Europa, sin embargo, trae consigo la degradación de la calidad de vida (masificación, materialismo) y la aparición de movimientos marginales (hippie) y revolucionarios (el mayo del 68 francés). En España, aumentan las reivindicaciones sociales y laborales y se crean sindicatos clandestinos como Comisiones Obreras (CC.OO.). La oposición al régimen aumenta provocando desórdenes y la aparición del terrorismo vasco (ETA, 1968). Al final de la década, el príncipe Juan Carlos es nombrado sucesor de la corona española (1969).

En esta etapa del siglo XX ya no se superponen los movimientos poéticos como en el primer tercio, sino que se suceden unos a otros. Así a la poesía de la Generación del 36, que se sitúa en la década de los años 30, le sigue la poesía existencial en la década de los años 40, la poesía social en la de los 50 y la poesía del conocimiento en la de los 60.

Extremadura, durante el segundo tercio del siglo XX, tendrá poetas representativos en la poesía de estas épocas literarias: Jesús Delgado Valhondo en la Generación del 36 (años 30), Alfonso Albalá y José María Valverde en la poesía existencial (años 40), Manuel Pacheco y Luis Álvarez Lencero en la poesía social (años 50) y Félix Grande en la poesía de los años 60.

 

POESÍA DE LA GENERACIÓN DEL 36 (1930-1940, s. XX)

Al comienzo de la década la novela, uno de los géneros dominantes en la literatura española, sigue la tendencia del Nuevo romanticismo, que concibe el arte como un compromiso con la vida, pues considera que el escritor no puede mantenerse al margen de los sucesos que continuamente ocurren a su alrededor y debe tomar partido (Díaz Fernández, Arderius, Arconada y, especialmente, Ramón J. Sender). Sin embargo, a mediados del decenio, la poesía adopta un enfoque existencial que se centra en la intimidad del ser humano, se interesa por su situación ante la religión y la sociedad, trata los temas del amor y el paisaje, se preocupa por el paso del tiempo y la muerte, siente atracción por la Vanguardia y cuida la forma del poema. Los poetas más importantes de esta tendencia son Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco, Leopoldo Panero y Dionisio Ridruejo.poesia36 1

Un caso aparte es Miguel Hernández que, en un principio, tiene influencias de la poesía renacentista y barroca con formas e imágenes propias de la Generación del 27, y después elabora una poesía personal, que se caracteriza por una fuerza y una originalidad extraordinaria.

Durante la República, en Extremadura, se agudiza el problema de los trabajadores del campo por la falta de tierras donde ganarse el sustento. En 1931, una huelga contra los caciques termina con muertes, que provocan continuos enfrentamientos, huelgas y ocupaciones de tierras hasta la guerra civil. Paralelamente, se realiza un notable esfuerzo por elevar el nivel cultural construyendo centros escolares y dignificando la figura del maestro. Incluso, aunque el ambiente cultural extremeño sigue siendo pobre, se realiza algún proyecto digno de ser destacado como la fundación en Badajoz del periódico Hoy (1933), el comienzo de las representaciones en el teatro romano de Mérida (1933)que darían lugar al Festival de Teatro Clásico (a partir de 1953), el mantenimiento de la Revista de estudios extremeños por la Diputación pacense o la creación en 1935 de la revista Cristal en Cáceres por un grupo de jóvenes escritores, que deseaban reactivar el triste panorama cultural en que estaban inmersos. La intelectualidad extremeña de la época es escasa y se encuentra dispersa (Francisco Valdés, Braulio Ducasse, Eugenio Frutos, Pedro Caba, Enrique Díez-Canedo, Antonio Rodríguez-Moñino, Pedro Romero de Mendoza). 

En el inicio de la década, alrededor de la Casa de Extremadura y del Ateneo de Madrid, surge un movimiento de pensadores y poetas extremeños bajo el patriarcado de Joaquín Costa, en el que destacan Mario Roso de Luna, José López Prudencio y Luis Chamizo, que estrena su drama Las brujas en 1930 con éxito nacional. En Extremadura, la Pintura tiene representantes de la talla de Pérez Giménez, Adelardo Covarsí, Eugenio Hermoso, Ortega Muñoz, Timoteo Pérez Rubio y Antonio Juez.

poesia36 2El ambiente poético se centra en poetas de orientación tradicional y conservadora que, sin adscribirse al casticismo localista ni al habla dialectal, están arraigados a la tierra, presentan influencias neorrománticas, realistas y modernistas, sienten predilección por el paisaje idealizado y muestran un marcado tono sensual. Entre los poetas que siguen esta tendencia se encuentran Rafael González Castell, Manuel y Rufino Delgado Fernández, Ángel Braulio Ducasse, Vicente Sánchez Arjona, Juan Luis Cordero, Miguel Muñoz de San Pedro, Francisco Cañamero, Félix Valverde Grimaldi y José Díaz-Ambrona. Además, el pensamiento alcanza en esta época un alto nivel con Pedro Caba y Eugenio Frutos, que se sienten atraídos por el existencialismo europeo, Unamuno y Ortega y Gasset. 

Durante la guerra civil, la literatura en nuestra región se ve condicionada por la ideología del bando correspondiente. Así, en Castuera, se publica El frente popular, subtitulado "Periódico republicano del altavoz del frente de Extremadura", donde se edita el poema "Campesino de España" de Miguel Hernández. Paralelamente, en la zona nacional, el periódico Hoy de Badajoz publica relatos y poemas en la sección "Nuestros combatientes escriben" y en "Libros, arte y literatura". Además, este periódico edita por entregas El miajón de los castúos de Chamizo y colaboraciones de poetas jóvenes como Antonio Zoido, Adolfo Maíllo y Antonio Hernández Gil. Finalmente, la guerra hace desaparecer el ambiente cultural y literario, pues unos autores mueren (Francisco Valdés y Ángel Braulio Ducasse son fusilados), otros sufren represalias (Antonio Rodríguez-Moñino y Jesús Delgado Valhondo son sancionados) o se exilian (Enrique Díez-Canedo se marcha a Méjico). (1)

En poesía, Jesús Delgado Valhondo es el poeta que, por edad y por las características que apunta en sus tres primeros libros (Canciúnculas, Las siete palabras del Señor y Pulsaciones), se sitúa en la poesía existencial que, a mediados de los años 30, se instala en el panorama lírico español hasta finales de los años 40, cuando es sustituida por la poesía social.

 

JESÚS DELGADO VALHONDO

(Mérida, Badajoz, 1909 – Badajoz, 1993)

En 1918, muerto su padre, se traslada con su familia a Cáceres. Allí conoce a los filósofos Eugenio Frutos y Pedro Caba, que influyen en su concepción vital, le descubren la Generación del 98 y del 27 y lo alientan en sus comienzos poéticos. Como maestro da clases en los pueblos cacereños de Trevejo y Gata, adonde es desterrado al término de la guerra civil por sus ideas republicanas. No obstante, desde este pueblecito logra entrar en contacto con grupos poéticos de toda España y publica su primer poemario (Hojas húmedas y verdes, 1944).valhondo1

En 1945 funda la revista Alcántara de Cáceres con Fernando Bravo, José Canal y Tomás Martín Gil. En 1946 se traslada a Zarza de Alange, donde también ejerce de practicante y recibe una carta del Premio Nobel Juan Ramón Jiménez alabando su poemario La esquina y el viento. Después ejerce en su ciudad natal de 1960 a 1965 y, finalmente, en Badajoz hasta que se jubila en 1979. La Junta, en 1988, le otorga la Medalla de Extremadura por sus méritos humanos, profesionales y literarios.

Valhondo gozó de un carácter muy abierto, sincero, cordial y campechano. Además, fue una persona comprometida con su condición humana y un extremeño de corazón. Su unitaria, coherente y extensa obra poética tiene un fuerte carácter existencial, filosófico y religioso, basado en un hecho de su vida: a los seis años de edad sufre la poliomielitis, que lo marca física (queda cojo) y espiritualmente para toda la vida ante la dramática fragilidad del ser humano. Esta sensación de nimiedad será la que lo lleve a una búsqueda angustiada de Dios, para que respondiera a sus múltiples interrogantes sobre el misterio de la vida, del ser humano y del mundo. Pero Dios no le contesta y entonces cae en la angustia.

Su expresión es sencilla y coloquial (aunque concisa y elaborada) y su forma se adapta paulatinamente a los sucesivos movimientos de la poesía del siglo XX, pues evoluciona desde la tradición (en un principio tiene influencias de Machado y Juan Ramón) a la modernidad (después sigue la estela de la Generación del 27 y de la poesía europea). En un principio, utiliza preferentemente los metros tradicionales (redondillas, cuartetas, cancioncillas, romances, sonetos) y, después de la mitad de su obra, el verso libre y el versículo. También fue un poeta muy consciente de vivir y sentir en un lugar y en un paisaje llamado Extremadura, a la que dedicó sinceros versos ("Canto a Extremadura") que mostraban su comunión con la tierra de la que había partido, en la que vivió y a la que volvería cuando su cuerpo se reintegrara a ella. No es de extrañar que su lápida tenga este epitafio: Ya soy tierra extremeña.

valhondo2Su obra poética, que constituye la crónica espiritual de su vida, está formada por dieciocho poemarios: Canciúnculas, Las siete palabras del Señor, Pulsaciones, Hojas húmedas y verdes, El año cero, La esquina y el viento, La muerte del momento, La montaña, Aurora. Amor. Domingo, El secreto de los árboles, ¿Dónde ponemos los asombros?, La vara de avellano, Un árbol solo, Inefable domingo de noviembre, Inefable noviembre, Ruiseñor perdido en el lenguaje, Los anónimos del coro y Huirhttp://extremaduraxxisiglosdepoesia.educarex.es/index.php/investigacion/presentacion

De ellos, Canciúnculas contiene los grandes deseos del poeta de encontrar a Dios y también las primeras decepciones ante su silencio. La montaña es donde confirma su desencanto definitivo, pues comprueba que Dios no le va a responder nunca ni, en el caso de que lo hiciera, tiene capacidad para entender sus respuestas. Un árbol solo, su libro cumbre, acoge una síntesis de su búsqueda anterior, las razones de su desencanto y una descorazonadora conclusión: el destino del ser humano es la soledad. Y Huir es el libro con el que cierra su crónica existencial y donde se advierten con nitidez las claves de su estilo: capacidad de síntesis, poder de sugerencia y economía de medios. (2)

En el año 2003, la Editora Regional de Extremadura publica su Poesía completa (1930-1993) en tres tomos, cuya edición, introducción y notas son de Antonio Salguero Carvajal. 

http://extremaduraxxisiglosdepoesia.educarex.es/index.php/investigacion/poesia-completa-de-jesus-delgado-valhondo

 

PASEO  (3)

Por la carretera abajo,
empujados por la tarde,
el alcalde y su señora,
gorda y fría,
con cuatro niños delante.

 

LA VENTA  (4)

             I

Árbol, colina, canción ...
El campo da a luz las ventas
con el calor de las siestas
cuando se seca el dolor.
¡La ventera es la mejor!
Húmeda de olor a cienos,
flores de trapo los senos,
pasea su condición.

            II

Se van deshojando eras
y sólo queda el color ...
y sólo queda el olor
a bestia de la ventera.

              III

Todos somos carreteros
lamidos por los caminos,
labradores, campesinos,
hombres ceros.

 

GENTE  (5)

Seguimos eternamente subiendo
juntos la montaña,
humana masa de pan que a Dios mantiene.
La cima está tan cerca
como esa soledad que mana de nosotros,
cuando pasamos la gente,
los que vamos andando tierras,
silencios, noches, días, tiempo,
sin regreso posible.
Los que vamos.
El destino es así.
Nuestro destino.
Y de nuevo a cantar en el coro.
Danzar en la armonía
de la arboleda de los pájaros.
Y un llorar hacia dentro
para que nadie sepa
que una espina pequeña
se nos clavó en el pie
y anoche no dormimos.

En medio del paisaje,
en la llanura,
trémulo de emoción,
un árbol solo.

 

TODO CAE  (6)

Siempre estamos esperando a alguien
porque no sabemos quiénes somos
y necesitamos revelarnos en otros.
Impresionante bodegón humano,
autopsia a la persona,
brochazo de color enaltecido,
nos funde y nos confunde.
Voz baja de paréntesis.
Malherida la imagen.
Así será porque así era.
Una tragedia suntuosa. 

Después, cuando vuelva la noche,
subirán los gatos al tejado de enero,
a maullar, cerrando calabozos
que guardan los crepúsculos,
emblemas y canciones,
en arca del albor.

 

SIETE  (7)

La vida es una huida,
busca nada ganada,
corral, carne encelada,
secreto de la vida,

de la vida apagada,
de la vida encendida,
querida requerida
que si odiada es amada.

Hombre que solo soy
cuerpo de no sé dónde
olvidado y atrás.

Y como todos voy
a una luz que me esconde
para siempre jamás.

 

CASTILLO  (8)

Se alza el monte durísimo en índice de piedra
castillo que señala la vieja Extremadura,
en el suelo se enreda en una amarga hiedra
y eterniza en el aire su historia y su aventura.

Los ángeles se encienden de azul y van subiendo
para ensanchar el cielo y ahondar en el abismo,
para llevar más alto mi corazón latiendo,
para volar miradas en ansias de bautismo.

Debajo está la tierra, ancha tierra extremeña
dilatando su pecho en inmenso suspiro,
tiene puesto su traje de campo, de estameña
de franciscana sangre que en el alma respiro.

Cielo y tierra: paisaje. Mi corazón mendiga
el surco del otoño como grano de trigo,
quiero quedarme toda esta enorme fatiga
en el milagro hermoso de morirme contigo.

 

ENCINAS  (9)

   Yo no sé si la encina ha nacido de roca
o ha nacido del polvo que levanta el rebaño
o ha nacido de tierra seca, caliente y loca,
o ha brotado en la siesta o es un dolor extraño.
   Yo no sé si la luna resbalando en el suelo
yo no sé si fue el búho inventándose el nido
o tormenta apretada o los barros del cielo
o cuento de la bruja o cansado quejido.
   Encinar extremeño, mis heroicas encinas,
mis sufridas encinas milenarias y llenas
de cigarras, de tórtolas, de olor de campesinas
como si fuese sangre sin encontrar sus penas.

 
NOTAS

(1) Conocemos el caso curioso del poeta cacereño Juan García García que escribió su primer poema "De la trinchera al Pilar" unos días antes de caer herido en el frente de Belchite. Luego sobrevivió a la guerra civil y difundió sus versos, con gran aceptación a nivel popular, en libros como los titulados Reflexiones y consejos (1956) y Claveles de mi tierra (1977), en premios (accésit de los Juegos Florales de Cáceres 1974 y del Premio Hispanidad 1976) y en los actos más variados. [información facilitada por Fausto Martín Paniagua, amigo del poeta]

(2) Jesús Delgado Valhondo también escribió varios libros de relatos (Yo soy el otoño, Cuentos y narraciones, Ayer y ahora, Cuentos y El otro día), artículos (tenemos catalogados 308), prólogos, comentarios de libros, ensayos, semblanzas, obras de teatro (una de ellas se titula La vida en los muebles) y una novela (denominada Isaac).

(3) Poema de Hojas húmedas y verdes, cuyo contenido es un reflejo del ambiente gris y opresivo de la posguerra.

(4) Poema de El año cero, que concluye en su tercer apartado con una fuerte preocupación por la insignificancia y la caducidad del ser humano.

(5) Últimos versos de Un árbol solo, que acogen el resumen de la concepción existencial adoptada por el poeta al final de su búsqueda de Dios. [recitado en el vídeo del final]

(6) Primer poema de Inefable domingo de noviembre, cuyo contenido presenta la certeza de que al ser humano le es imposible conocerse a sí mismo.

(7) Poema de Huir, que es una muestra estremecedora del escepticismo final en el que desemboca el poeta.

(8) Primer poema de "Canto a Extremadura", cuyo tema es la profunda atracción de Valhondo por el paisaje extremeño.

(9) Poema de "Canto a Extremadura", donde Valhondo muestra la concepción trascendente (no folklórica) que tenía del árbol emblemático de Extremadura.

 

IMÁGENES

INTRODUCCIÓN. SIGLO XX (1930-1970): Escena de la guerra civil española (1936-1939) (1ª). Comunicado de la organización terrorista ETA (2ª). POESÍA DE LA GENERACIÓN DEL 36 (1930-1940, s. XX): Una portada del periódico Hoy durante la guerra civil (1ª). Página del periódico Frente popular, en cuya sección "Frente extremeño", Miguel Hernández edita su poema "Campesino de España" (2ª). JESÚS DELGADO VALHONDO [el poeta aparece en la primera imagen, que está situada entre el título de la web y la denominación de la época literaria]: Jesús Delgado Valhondo, a la derecha de la fotografía, ejerciendo de maestro con sus alumnos del colegio de Nuestra Señora de Fátima de Badajoz (1ª). Fachada de la casa donde nació Jesús Delgado Valhondo en la calle Los maestros de Mérida. En la parte superior izquierda aparece una placa conmemorativa con la inscripción: "En esta casa nació Jesús Delgado Valhondo poeta (1909-1993)", que fue colocada por el ayuntamiento de Mérida en la conmemoración del primer centenario del nacimiento del poeta en el año 2009 (2ª).

 

VÍDEO POESÍA DE LA GENERACIÓN DEL 36 (de Extremadura, un bello poema)

 

 

Fotografía cabecera: Retrato de Jesús Delgado Valhondo